EL ARTE DE LA MENTE

 

 

Mente que gobierna la materia

El “Camino Supremo de las Artes Marciales”

 

Con este escrito no es mi intención hacer una exposición completa de las ideas que aparecen aquí. Los numerosos misterios aún no descubiertos y reconocidos de la ciencia, necesitan un esfuerzo conjunto y a largo plazo de toda la humanidad y así pues no se pueden resolver aquí y ahora.

El objetivo que me ha impulsado a escribir este libro reside justamente en el hecho de que querría cambiar la excesiva miopía que algunas personas tienen ante las Artes Marciales. Alguien dice que las Artes Marciales no tienen nada de especial, sólo algun truco de segundo orden. Otros en cambio ven en las Artes Marciales algo sobrehumano, místico. Estos dos puntos de vista son sólo un obstáculo para la obtención de una referencia científica necesaria.

 

Las Artes Marciales deberían afirmar y utilizar la ciencia moderna, mientras que los científicos deberían comprender la característica especial de las teorías tradicionales de las Artes Marciales y de su aplicación, ya que es gracias a ella que tenemos un terreno de investigación científica real para estudiar más en profundidad el funcionamiento e interelación existente entre Mente y Cuerpo, Energía/ Materia.

 

Sólo llevando al exterior la naturaleza que está en la base de las Artes Marciales es posible perpetuarlas, evidenciando su esencia. Solamente así podemos modernizar y popularizar el Arte Marcial, ofreciéndolo a la humanidad come un instrumento para el desarrollo armónico de las potencialidades humanas. El puente será el “Refinamiento de la Consciencia”, que permitirá a la ciencia usar a los “Maestros” como instrumento para la investigación, como ya están haciendo los científicos americanos y chinos y mucho antes que ellos, los rusos. Cuando nosotros (artistas marciales) nos comparamos con la comunidad científica e intelectual, debemos tener listo, ante todo,  un sistema representativo y ordenado de las teorías tradicionales y de los resultados prácticos que se podrán utilizar en la interpretación o “traslación” de una lógica a otra. Aunque existen una infinidad de escuelas marciales, de diferentes estilos, técnicas, entrenamiento, todas se dirigen hacia una misma meta. Por este motivo podemos decir que las Artes Marciales se pueden reunir en una única escuela, cada uno con su lenguaje y sus peculiaridades pero cuando se habla de la “Refinación de la Consciencia” no sólo se podrá aproximar la ciencia al arte marcial, sino que también se podrán abatir todos los “Sectarismos” que han convertido el Arte Marcial en un colador.

 

El sectarismo es un obstáculo terrible para la perpetuación y la expresión de la esencia que se halla en las Artes Marciales. Todos los artistas marciales de un cierto nivel saben (al menos eso espero…) que desde la raíz al nivel más alto, tenemos que ver con una única escuela llamada “Ciencia del Combate”. Al mismo tiempo creo firmemente que actualmente, cuando la ciencia moderna y la filosofía están en comunicación entre ellas, es posible romper este sectarismo artificial, llevando luz al universo misterioso de la Energética.

A los que pondrán objeciones sobre la imposibilidad de estudiar la Energética con medios científicos, considerándola más allá de los fenómenos físicos ordinarios, evidenciaré sólo que, operando una transformación del “Denso/Materia sutil/Energía”, es necesario partir del cuerpo y de la mente como instrumento de búsqueda/viaje, o sea, de lo que es más evidente y empírico. La reluctancia a analizar empíricamente los fenómenos metafísicos puede servir sólo para desacreditar los mismos a ojos de “mentes científicas”, creando dudas y antagonismo en relación a una realidad y un deseo básico de la mente humana. La tarea más difícil de esta empresa es establecer el primer anillo de conjunción, lo que permitirá que con los métodos actuales de búsqueda no sea difícil descubrir la cadena entera del fenómeno.

 

La peculiaridad más evidente y esencial de las Artes Marciales, aun cuando se ocupan sólo de defensa personal, es su conexión con la filosofía oriental. Además, a causa del hecho de que la filosofía de extremo oriente tiene una visión holística del universo, donde todas las cosas tienen la misma raíz, también las Artes Marciales están en íntima relación, comprensión e influencia con cada aspecto de la filosofía oriental, incluso las bellas artes, las ciencias  y la medicina.

Las artes marciales nacieron sobre la base del instinto de preservación, entendido aquí como defensa personal. Después, a través de la historia, dieron vida a las técnicas de combate, a las artes militares, pasando luego dentro del campo de la higiene, al del ejercicio físico. Las Artes Marciales a través de los siglos, pasaron de ser técnicas para el combate a ser un camino para la búsqueda del Dao (Tao). Los Maestros del pasado subrayan en múltiples ocasiones que usar las técnicas marciales para el combate finalizado en si mismo es un arte menor.

 

No hace falta discutir sobre el término Dao porque en la filosofía de los antiguos Maestros el término Dao sólo un sinónimo de “Verdad”, aunque ésta entendida de forma más rica y profunda.

El término Dao incluye también el significado de: “un recorrido a través del cual hallar al Verdad”. Buscar el Dao es sinónimo de buscar la verdad, que produzca armonía no sólo en el investigador mismo, sino también en los otros seres humanos y esto es la esencia de todas las ciencias y las culturas.

Los conceptos y la terminología de la filosofía taoista, confuciana y budista actualmente se pueden descodificar e interpretar en el contenido del mismo principio, o mejor dicho, la transformación de las Artes Marciales desde su primitivo motivo de defenderse a uno mismo, al motivo que las lleva a la consecución del principio contenido en estas tres grandes escuelas, demuestra que las Artes Marciales no son sólo técnicas para el combate o cultura física, sino más bien una actividad psicofísica donde los clásicos de la filosofía de extremo oriente, de la ciencia, la cultura y las bellas artes, se convierten en una sola cosa.

 

Es obvio, así pues, que el significado de Arte Marcial ha ido bastante más allá del campo del ejercicio físico y mental o del combate. Podemos afirmar tranquilamente que la cima de las artes marciales es la iluminación psico-física, así como se enuncia en la filosofía de extremo oriente, mientras que todos los otros niveles no son otra cosa que manifestaciones graduales de diferentes estadios de comprensión y aplicación de la misma filosofía. Buscando un medio para poder comunicar con este vasto universo, las  Artes Marciales no se contentaron con entrenar el cuerpo, la salud mental, la fuerza o la eficacia del combate. Así pues, se dieron cuenta de la violencia expresada en los niveles elementales  y medios del mismo arte, cerraron “fuera de la puerta” el mejor y más sutil objetivo al  que el auténtico practicante puede aspirar. Desarrollaron un método gradual de entrenamiento de acuerdo con los principios médicos y pacifistas de decisiva superioridad. Se aseguraron que una vez alcanzado el nivel más alto en la habilidad técnica del combate, no abandonaran la búsqueda del Dao, sublimando así el propio carácter egoico.

 

La filosofía china tiene una fuerte necesidad de expresarse a través de la “Belleza Universal” de una fresca estética, simple, natural, individual, pero al mismo tiempo en unión con el todo. Esta particularidad la encontramos también en las Artes Marciales. Los numerosos ejercicios de las diferentes escuelas marciales tienen todos en común este “estándar estético” de unificación entre forma y espíritu.

Por otro lado, cada una de las escuelas constituye un sistema con un carácter propio,  un ritmo musical, una métrica, un “crescendo” y un “diminuendo” de diferentes estados de ánimo, alternando el movimiento y la quietud.

La estructura física del cuerpo humano, blando para unos, duro para otros, se esculpe como una roca, se dibuja como un cuadro, se inspira como una poesía. Existe una variedad enorme de movimientos y de gestos vivos, expresivos, que imitan los movimientos de la vida. A través del “lenguaje del cuerpo”, el practicante expresa los ciclos y las energías de las montañas, los ríos,  las plantas, loa animales, el sol, la luna, las estrellas y  los planetas. En otro lenguaje, en cambio,  se representa el conflicto y la armonía entre el ser humano y la naturaleza, entre personas. La habilidad “estética” de las Artes Marciales de expresar la vida es un resultado de la interpenetración de ellas con la filosofía, la literatura, la música, la pintura, la medicina, la danza y la ciencia.

 

“En la proximidad búscalo en ti mismo, en la distancia, búscalo en las cosas”. Exactamente como el Maestro de caligrafía decía que: “El efecto está fuera del pincel“, en las Artes Marciales superiores, el arte está en el cuerpo pero el efecto está fuera del puño.

 

Recordemos que sin técnicas para el combate, las Artes Marciales no podrían ser tales, pero recordemos también que el aspecto técnico-teórico del combate está basado en la fisiología, la biología, la psicología, la ciencia médica y la biodinámica. En particular la combinación entre filosofía y biodinámica juega el rol más importante.

A diferencia de otros ejercicios dinámicos, las artes marciales ponen una particular atención entre interior y exterior, o sea, a la unión entre alma y cuerpo, espíritu/materia. Eso significa que los ejercicios internos/externos se practican juntos, simultáneamente (los taoistas llaman a esto el doble cultivo de la esencia y de la vida). Luego, a medida que el praticante avanza, se enfatiza cada vez más el aspecto interno. En la ciencia del combate no esiste una separación definitiva entre exterior e interior, sino sólo dos niveles reconocidos generalmente como: el interior es Mente/Alma, el exterior es Cuerpo/Forma. A otro nivel, interno la persona, externo el universo. Existen muchos otros niveles.  Las Artes Marciales requieren un refinamiento de la Mente, del Cuerpo y de la Energía (Fuerza Vital).

El trabajo interno consiste en el refinamiento individual de la persona, mientras que el trabajo externo consiste en el cultivo de la potencialidad y la capacidad humana que permiten responder adecuadamente al mundo exterior. En realidad se trata de un  refinamiento mutuo de Mente y Cuerpo. Pero la clave está en el trabajo interno, que es el aspecto “energético” de las Artes Marciales,  después el correspondiente trabajo mental. Cuando todo se ha cumplido, el núcleo y nivel más alto del trabajo interno/externo de las Artes Marciales, consiste en el desarrollo y refinamiento de la Mente. El principio de base que permite unir el exterior con el interior, hace posible a los practicantes el dominio completo sobre el cuerpo primero y sobre la mente después. Este modelo regula la consciencia, la respiración, la biomecánica corporal, el sistema nervioso y el endocrino, a la vez que aumenta el nivel de armonía e integración del YO con el mundo exterior.

 

Las Artes Marciales no han descubierto ningún principio de la biodinámica, pero han generado un estímulo impresionante hacia la apertura de un nuevo desarrollo de las capacidades latentes corporales y mentales sobre la base de los principios de la biodinámica aplicada. Muchos movimientos marciales tomados prestados del mundo natural, reflejan una necesidad de aprender de los movimientos, morfologías, temperamentos y condiciones “internas” de los animales, plantas. Así como de otros fenómenos dinámicos presentes en la naturaleza, enriqueciendo, sintonizando así nuestra biodinamicidad, que teníamos hace tiempo.  Es cierto que las Artes Marciales no exigen un “Retorno a la Naturaleza” por parte de los practicantes; es más, toman estos “instintos”, los enriquecen para luego elevarlos al estadio más alto de la consciencia, extrapolando un proceso instintivo, no racional de comprensión del subconsciente y consciente manifiesto.

Imitar la naturaleza es un instrumento potente para el refinamiento de la consciencia, utilizando luego la consciencia para refinar la Mente y el Alma.

En busca de una integración completa, haciendo volver todo a la “Raíz”.

 

 

 

Tiziano Grandi