Sometidos a nuestras formas de expresión
a través del sistema corpóreo, existe el proceso de nuestros movimientos
evolutivos ya sea ontogenético (desarrollo niño/adulto) que filogenético (progresión
evolutiva a través del reino animal).
La
evolución no es un proceso lineal, sino que se produce a través de un proceso
ondulatorio sobrepuesto, en el cual cada estadio contiene elementos de todos los
demás.
Como
cada estadio está supeditado y soporta todo otro estadio, dejar, interrumpir o
evitar de completar un estadio evolutivo puede causar problemas de alineación/movimiento,
desequilibrio en el interior del sistema corpóreo, problemas de percepción,
organización, memoria y creatividad.
El
material evolutivo está compuesto por reflejos primarios, reacciones de
alineación, respuesta de equilibrio (ver apuntes: ABC del movimiento), y por
los condicionamientos neurológicos de base. Este material, que da vida a la
respuesta automática del movimiento, está en la base de nuestro movimiento
voluntario.
Los
reflejos, reacciones de alineación y respuesta de equilibrio son los cimientos,
o alfabeto, de nuestros movimientos. Combinándose entre sí dan vida a los
condicionamientos neurológicos de base.
Alinear
la conciencia de los movimientos internos con la conciencia de los movimientos
externos en el espacio, permaneciendo en el contexto de los procesos de
desarrollo, puede facilitar la evolución de nuestra conciencia y aliviar
problemas de cuerpo/mente a partir de su raíz. Mientras más sensibles y
expertos nos volvamos en la percepción de nuestra conciencia interior, más
cerca estaremos de nosotros mismos.
Conócete
a ti mismo. Cuanto mayor sea el conocimiento de nosotros mismos, mejor será la
comprensión y compasión verso el prójimo.
La
dinámica de la percepción
A
través de nuestros sentidos, recibimos informaciones tanto del ambiente interno
como del externo. Cómo nosotros filtramos, modificamos, distorsionamos,
aceptamos o rechazamos esta información, forma parte del acto de percibir.
Cuando
tomamos la decisión de absorber una información, nos vinculamos a ese
aspecto de nuestro entorno. Cuando por el contrario, bloqueamos esa información,
nos defendemos contra ese mismo aspecto. Aprender es el proceso a
través del cual diversificamos nuestra respuesta hacia la información, basándonos
en el contexto particular de cada situación.
Para
poder percibir claramente, nuestra atención, concentración, motivación o
deseo debe ser enfocada activamente sobre aquello que estamos percibiendo.
Este aspecto de la percepción es definido como “focalización activa”. Ello
condiciona nuestra interpretación de la información sensorial, y sin dicha
focalización activa, nuestra percepción queda organizada de manera muy pobre.
El
tacto y el movimiento son los primeros sentidos en desarrollarse. Éstos
establecen la guía para la percepción futura a través del gusto, el olfato,
la audición y la visión. La boca es la primera extremidad en asir, relajar,
medir, ir hacia adelante o retirarse. Proporciona las coordenadas de base para
el movimiento de las otras extremidades, y se desarrolla en asociación con la
nariz. Los movimientos de la cabeza que inician desde la boca y la nariz
supeditanr los movimientos de la cabeza que se originan desde las orejas y los
ojos. Tono auditivo, tono postural, vibración y movimiento se registran en la
cavidad interna de la oreja. La visión depende de todos los sentidos antes
mencionados, y a su vez, ayuda a la combinación de otros condicionamientos más
complejos.
La
percepción puede ser explorada en términos de interrelación de los diferentes
sentidos, y con relación a los procesos evolutivos. A través de la exploración
de los procesos perceptivos, podemos expandir nuestra elección, respondiéndonos
a nosotros mismos, a otros, y al mundo en el cual vivimos.
Respiración y sonido
Nuestra
habilidad en incorporar los procesos fisiológicos y estructurales subyacentes a
la respiración y producción vocal, nos proporcionan un ulterior e importante
medio para establecer la relación con nosotros mismos y nuestro alrededor.
Respirar
es automático. Es influido por los estados fisiológicos y psicológicos
internos, y por los factores externos. Nuestra manera de respirar influye a su
vez en nuestro comportamiento y función física.
La
respiración es un movimiento interno. Está en la base de los movimientos corpóreos
en el espacio. Los movimientos, a su vez, alteran nuestro proceso respiratorio.
La
respiración está organizada según unos condicionamientos. Estos
condicionamientos se ven influidos por los estímulos emotivos. Evocan
respuestas emocionales. Al nacer, nuestra primera respiración influencia los
condicionamientos de nuestra manera de respirar cuando seamos adultos.
Es
posible conocer la respiración de un modo consciente. Debido a que la respiración
es percibida y sentida, los bloqueos inconscientes pueden ser relajados.
A
través de nuestra expresión vocal, comunicamos al mundo quiénes somos.
Nuestra voz refleja las funciones de todos nuestros sistemas corpóreos y el
proceso de integración evolutiva. Llevar una conciencia cinestética y auditiva
a nuestra estructura vocal, facilita la expresión entre nuestro inconsciente y
nuestra mente consciente, así como entre nosotros mismos y los demás.
El Arte de tocar y recondicionar
Cuando
tocamos a alguien, este alguien a su vez nos toca. La sutil interacción entre
Cuerpo y Mente puede ser claramente experimentada a través del contacto con el
otro. El Arte de tocar y recondicionar es una exploración comunicativa a través
del “tocar” – transmisión y aceptación del flujo de energía en el
interior de nosotros mismos y entre nosotros y los demás -. Durante la práctica
del Tui Shou – trabajo en pareja de Taiji -, tocando con diferentes
ritmos, varias posiciones, y enviando una fuerte atención a áreas específicas
del cuerpo, siguiendo las líneas de fuerza ya existentes y sugiriendo de nuevas,
escuchando los cambios de presión y calidad del tocamiento, establecemos una
relación armoniosa y fluida - es decir desprovisto de tensión y resistencia -
con nosotros mismos, con el otro y con la relativas cualidades mentales
asociadas.
Aceptación
y curiosidad son nuestras guías en esta búsqueda. A través de una mutua
resonancia entre “yo y el otro”, se pone particular atención en nuestros
movimientos/cambios internos y externos contemporáneamente, recondicionando
toda una modalidad de “ser”. Este “desplazamiento” de expresión energética
– por energía yo entiendo una información operante existente en el
interior de una dimensión. Entrando en ella, nos volvemos automáticamente
conscientes de aquella específica cualidad de información existente en aquella
dimensión. La transformación típica de la alquimia taoísta del Jing/Qi/Shen,
no significa otra cosa que sacar, por ejemplo, del Jing (información latente)
las “informaciones” que volviéndose activas nos dan una “conciencia”
que antes no poseíamos. De hecho, en la medicina china, pero también en el
mundo marcial, el Qi posee cualidades particulares, por ejemplo defensivas (Weiqi),
lo cual implica que está dotado de una inteligencia, es decir, es una señal
dotada de un soporte energético. Para los chinos el qi es sustancial, no es una
entidad metafísica..... – nos permite mayores elecciones y expansión de
la conciencia de Cuerpo y Mente.
Moverse
desde el interior
Yo
miro al cuerpo como si fuese arena. Es difícil estudiar el viento (Qi), pero si
observáis los recorridos que sigue la arena cuando es soplada por el viento,
las formas que se crean, que desaparecen para luego resurgir, entonces podéis
seguir el recorrido del viento o, en nuestro caso, de la Mente. Si queréis
estudiar el viento, es en la arena en la que debéis fijaros....
Desde
ya hace mucho tiempo sabía que aquello que vemos desde el plano físico es tan
sólo el 10% de todo el cuadro que estamos observando. Más exactamente, aquello
que veo son sólo unos procesos mentales. En nuestra práctica, utilizamos el
cuerpo para entrenar a la Mente. De esta manera, el entrenamiento no consiste sólo
en repeticiones mecánicas de gestos o movimientos ejecutados por otros durante
meses o años, esperando de ellos un resultado. Cada movimiento debería ser un
diálogo de respuesta y cambio. Esto está expresado en el principio budista de
la inmediatez de la experiencia – Cuando como, como. Cuando duermo, duermo
...-.
La interacción entre Mente consciente e inconsciente es
fluida y discurre continuamente en ambas direcciones. Cada una de ellas es la
sombra y el soporte del movimiento y expresión de la otra. Cuando estamos
inmersos, o expresamos una de las dos Mentes, activamente estamos siempre
conectados con la otra. Es en la
alternancia y desplazamiento entre la escucha y los papeles expresivops en el
interior de esta “continuidad”, que nos volvemos conscientes de nosotros
mismos, sintiéndonos fuertes y libres en Mente/Emociones/Espíritu.
Nuestra
creatividad fluye hacia lo exterior de nuestro inconsciente – la no/forma que
da vida a todas las formas... el Dao y el De, su potencia manifiesta - y nuestro
consciente toma nota. A este punto nuestra Mente consciente descubre la forma o
los modelos que emergen del desplegarse del proceso creativo. Ver dentro de
estos procesos creativos lleva luego a la apertura y expansión de los caminos
de la expresión inconsciente. Cada actividad puede ser vista como un flujo
hacia lo externo de nuestro inconsciente y/o Mente consciente. Frecuentemente
asociamos a los sueños y la expresión artística con el inconsciente, y el
lenguaje y la ciencia con el consciente. De todos modos, es posible estructurar
conscientemente nuestros sueños y trabajos artísticos, o bien podemos guiar
nuestro lenguaje y exploraciones científicas gracias a la espontaneidad de
nuestro inconsciente.
Podemos
empezar una exploración partiendo de un marco conceptual, y descubrir sus
inherentes orígenes a través de un repentino “despertar” creativo.
Al contrario, podemos empezar nuestra exploración desde
la raíz de nuestro “desconocido” y mientras se manifiesta en formas
expresas, descubrir los recorridos. Es el diálogo y la armadura existente entre
los dos lo que dan vida a toda la factoría de nuestro Sí Mismo individual,
creativo y cognitivo.
Una característica típica de nuestro modo de enseñar
Taiji es la tendencia a enseñar tanto a la parte consciente que a la
inconsciente del estudiante. Por otra parte, esto es lo que encontramos escrito
en los Clásicos del Taiji: “El Xin (Mente Profunda) genera el Yi (Intención
consciente), que dirige el Qi, que mueve el cuerpo...”
La
enseñanza que permite acceder y trabajar sobre la modalidad inconsciente (información
latente...) llamada Xin Fah – método para la Mente Profunda – está,
desgraciadamente ausente en el 95% de las prácticas internas actuales.
Cuando
percibo que la “Mente inconsciente” del otro, a través de la observación
de sus posturas o movimientos asumidos por su cuerpo – como estudiar el viento
observando la arena – ha entrado en resonancia, actúo en consecuencia pasando
a realizar otro tipo de trabajo. A muchos, este cambio de Trabajo puede
parecerles prematuro, sobre todo si no han reconocido conscientemente haberse
encontrado en un determinado estado mental. Se dan cuenta de que algo ha
sucedido, pero no tienen la mínima idea de qué es lo que ha sucedido.
La intención existente detrás de mi modo de enseñar
depende del hecho de que, lo que una persona ha aprendido inconscientemente, más
tarde llegará a la superficie, en
el transcurso de su vida ordinaria. Yo reparto las “semillas”, así que la
persona pueda continuar aprendiendo en su casa. Es posible que durante uno o dos
años, esas “semillas” no produzcan ningún fruto. Después, de repente,
algo empieza a tomar forma. Es hermoso poder descubrir ciertas cosas por uno
mismo, mucho mejor que añadir un pedazo de información obtenido de otros.
Cuando transmito una información “verdadera” intento transmitirla de una
manera que se introduzca debajo de la piel, aun dejando algo para la experiencia
consciente, permitiéndo así que los estudiantes recreen de algún modo, o
mantengan la puerta abierta, hasta que la información se manifiesta sola, a
través de una experiencia personal.
El Mº Huang decía que había tres palabras claves en el
estudio del arte del Taiji: Pensar, sentir, practicar. En lugar de pedir
explicaciones, reflexionar personalmente sobre la búsqueda de una solución,
intentando sentir la respuesta a través de una correcta y continua práctica.
Taiji como movimiento evolutivo.
Todas las escuelas esotéricas, todas las enseñanzas,
presentes o pasadas, de cada lugar del planeta, han dicho siempre la misma cosa,
¿por qué, entonces, hay tanta confusión y superficialidad en la práctica del
Dao? Lao Tze en el Dao De Qing escribe que El Dao es una amplia Vía maestra, y
aun así muchos practicantes escogiendo los atajos están destinados a perderse.
¿Qué es lo que nos impide tener la
“justa visión” de la Vía?
Quizás
la única y auténtica tarea que tienen los que se dedican a guiar al prójimo,
consista no tanto en ofrecer una visión, sino en llevar a la condición de
tener una visión propia.
Personalmente,
a diferencia de otros que sostienen que cuando un alumno está preparado el
Maestro se presenta, creo que cuando las personas justas se encuentran, la ENSEÑANZA
se manifiesta, y esto puede acaecer en cualquier momento de la vida, a través
de cualquier persona, en cualquier circunstancia. Pero, si precisamente cuando
esta ocasión se presenta no la vemos... y bien, ¡habremos perdido otra buena
ocasión!
Tomando Ahora como ejemplo el modelo propuesto en
las escuelas de Raja Yoga – os recuerdo que Patrick Kelly es alumno del gurú
indio de Raja Yoga, Mouni Maharaji del Rajastan... – trataremos de “ver” cómo
se puede proponer la Enseñanza del Taiji para que tenga valor evolutivo:
Raja yoga:
1)
Postura
2)
Respiración
3)
Escucha del latido cardíaco
4)
Control del latido cardíaco
5)
Control del sistema digestivo
6)
Trabajo sobre el control del calor
7)
Mente Profunda
Taiji:
1)
Postura, forma
2)
Respiración
3)
Escucha del latido cardíaco
4)
Trabajo sobre las fases musculares (contracción, relajamiento, estiramiento)
5)
Búsqueda del sonido interno (sound of silence, existente en la cabeza)
6)
Percepción de la fase de
acortamiento de los tejidos/piel
7)
Mente Profunda
Sin entrar demasiado en particulares, se puede “ver” que
el primer trabajo propuesto en el Raja yoga sobre las posturas – Hata yoga -,
en el Taiji consiste en el estudio de las posturas estáticas de la forma.
Exactamente, como la propuesta moderna del Hata yoga es muy parcial, de la misma
manera lo es la del Taiji, donde las formas y posturas son utilizadas con la única
finalidad de producir armonía, paz y relajamiento de la Mente superficial.
Ciertamente, esto puede ser un buen inicio, pero seguramente no una meta a
perseguir.
El segundo punto, concierne a la respiración Laya Yoga, de la
cual el Pranayama es sólo un apéndice.
En el tercer punto, ambas escuelas precisan un trabajo idéntico,
el de la percepción del latido cardiaco, porque para realizar esto la Mente
debe descender muy en profundidad. Hay que decir desde ahora, que el trabajo
propuesto en los dos primeros puntos (aunque también en los sucesivos) no atañe
tanto al cuerpo y al Qi, como a la naturaleza de la Mente, pasando de una
percepción ordinaria a una más sutil. Aquello que cambia es la naturaleza de
la Mente.
Mientras que en el cuarto punto del Raja yoga se trabaja sobre
el control del latido cardiaco, en el taiji se trabaja sobre la percepción y
control de todas las fases musculares del cuerpo y, para hacer esto, la Mente
debe descender todavía más en profundidad. Gracias al Tui Shou se puede
verificar no sólo el propio trabajo, sino, además, extender esta comprensión
hasta englobar completamente también al compañero.
Quinto punto. El trabajo que el Raja yoga propone está claro;
menos claro, qué es que se entiende en el Taiji como la percepción del
“Sonido del Silencio”. A este punto, en el tui shou por ejemplo, mientras se
trabaja con el compañero, se mantiene la propia atención sobre el “sonido
interno”. Esta modalidad nos obliga a permanecer en contacto con el aspecto más
profundo de la Mente, tratando de hacer surgir la respuesta intuitivamente de
nuestro interno, realizando aquello que en los clásicos del Taiji viene
definido como el “Xin que genera el Yi”.
El control del calor, o la percepción y control del
movimiento de los tejidos/piel, indica una bajada todavía más en profundicad.
En el último punto, ambas escuelas convergen sobre el
mismo plano, y esto es la realización de la Mente Profunda, o Mente del Dao.
(Nótese: Al escribir lo que acabo de exponer, he querido
mantener una acercamiento genérico y superficial que pueda desarrollar sólo la
función de idea y guía, y no de verdad).
Salud
y bienestar no son la misma cosa. El bienestar es una condición externa,
mientras la salud concierne al estado interno de la persona. Entre ellas existe
sólo una pequeña relación. Una persona puede sentirse en buenas condiciones físicas,
pero en el interior estar total o parcialmente en un estado de salud no óptima,
o de otra manera, tener salud sin poseer particulares condiciones físicas
(fitness). La salud atañe al estado de todos los órganos internos además de
la libre circulación de la energía en sus diversas formas (nutrimento, sangre,
oxígeno...). El bienestar, de la manera en que normalmente viene calibrado, por
el contrario concierne sólo a la condición externa del tono muscular y de la
capacidad cardio/pulmonar. El bienestar y la fuerza física pueden aparecer y
desaparecer en breve tiempo. Si os encontraseis guardando cama durante unos
meses, vuestro nivel estándar de bienestar se deterioraría rapidamente. La
fuerza muscular, capacidad cardio/pulmonar, así como los huesos, pueden
debilitarse muy rapidamente.
Contrariamente,
el estado de nuestra salud no aparece y desaparece así de rápido. Es algo que
se establece a largo plazo, de la misma manera que su decaimiento.
Es
la salud, y no el bienestar, que nos protege de las enfermedades y de los
problemas del envejecimiento.
Querer estar en forma es una buena cosa ¿pero, en qué
forma? Hombros anchos, caderas estrechas, ser longilíneo, nuestro cuerpo no
sabe como tomarla con nuestra manía de querer ponerlo en “Forma” sin
preocuparse un segundo del hecho que ya tiene una, ¡la suya! Parece que durante
la práctica de ciertos ejercicios nuestra mente, o capacidad de observación,
se adormeciera, porque si estuviésemos alerta entenderíamos que es lo que
estamos haciendo, sabríamos enseguida que nos estamos deformando, haciéndonos
daño y, por consiguiente, lo abandonaríamos. Alguien dirá que: “El
ejerecicio, aunque no haga bien, daño no hace”; por otra parte yo no he dicho
nunca lo contrario, sólo estoy evidenciando que frecuentemente se separa el
cuerpo de la mente. Quien quisiera obstinarse, lo haría de su voluntad y con
cognición de causa. Sabría que el objeto declarado no es aquel al que en
efecto se mira. Al igual de lo que hacían antaño las almas devotas con su
cuerpo bestial, podría infligirse en plena conciencia el cilicio y el látigo.
¿Pero, por qué ensañarse para querer que nuestras rigideces sean eficientes,
como si fueramos lisiados? Si no hubiese otra elección entendería, pero hay
otra posibilidad, la de caminar sobre dos piernas sanas en lugar de utilizar las
muletas. Llamo muletas a un entrenamiento muscular que endurece el cuerpo
permitiéndole tan sólo un cierto número de gestos. Funcionales, seguro, pero
limitados a un solo uso profesional, deportivo o social. Tanto para sentirse,
gracias a la bolsa de gimnasia en la mano, más integrados. En estos últimos años
han aparecido hasta las “Gimnasias dulces”, y así uno puede elegir
deformarse lánguidamente, dulcemente. Pero duros o dulces, la violencia que
hacen a nuestras estructuras naturales es siempre la misma.
¿Pero, qué es la forma? La forma sana no es otra cosa
que la forma que es bella. Desgraciadamente, la belleza frecuentemente es
confundida con aquello que no es: la exageración de las formas, por ejemplo, un
cuerpo alto dos metros, con piernas largas, enseguida lo definimos como hermoso.
En un tiempo pasado gustaban las redondeces de grasa,
y estaban de moda las formas exageradamente anchas. Ahora, plenitud de
larguras. Para las piernas cuenta más la largura que la forma, y casi no se
nota si las rodillas tiran hacia adentro y las espinillas sólo tienen piel que
las recubre, basta que sean de grandes dimensiones.
Las articulaciones se encajan al milímetro y todos los músculos
nacen y terminan en puntos precisos de los huesos. Este orden riguroso de los
huesos y de los músculos nos da una forma precisa, y tal forma, que no tiene
nada que ver con el look, determina todos nuestros movimientos. La
belleza de cada uno de nosotros es nuestra forma natural, no atormentada,
distorsionada, cerrada por las tensiones de los músculos, sino con la espalda
en su lugar, que distribuye la fuerza dónde y cuándo se necesita. Entonces,
los músculos pueden moverse todos y según su total capacidad, mientras el
influjo nervioso circula mejor a través del cuerpo. En fin, somos saludables.
La forma que es sana y la forma que es bella son una cosa sola, una forma corpórea
sola.
Los varios métodos de modulación de la capacidad, ilustrados en mi próximo
libro El Dao de las Artes Marciales Superiores, específicamente en el
capítulo dedicado al refinamiento de la conciencia, son de fundamental
importancia en el mundo de las Artes Marciales Superiores para el mantenimiento
de la salud. Existen muchas teorías sobre la educación física y curación a
través de las artes marciales: todas estas teorías indican con autoridad y con
pruebas convincentes que el estímulo del metabolismo en el cuerpo humano causa
un mejoramiento de todo el sistema. Sin embargo, desde mi punto de vista, esta
es una “opinión condicionada” que puede facilmente conducir
hacia la desilusión.
El número de “divisiones” a través de las cuales pasan las células
del cerebro en el arco de una vida son limitadas. Esto significa que cuanto más
veloz y abundante sea la división celular, más corto resultará el arco de
vida relativo. Cuando el “carburante” es limitado, más intenso será el
“fuego” y más rápidamente será consumido. Aquí sería oportuno utilizar
el término científico “aumento de la función metabólica” o
“mejoramiento de las condiciones metabólicas”. En consecuencia del hecho
que el metabolismo y la regeneración pueden volverse ineficientes, a veces el
“fuego estará alto” y a veces “estará casi extinguido”, por lo que será
necesario armonizarlo y mejorarlo.
Gracias al refinamiento de la conciencia, la modulación de las capacidades
– “aumentar poco la reserva, y aun así obtener mucho”, que el Prof. Zheng
Man Qing sintetizó con el famoso dicho “invertir en pérdidas” – es un método
deliberado de promover la salud con efectos a largo término.
Un correcto refinamiento de la conciencia elimina todos los consumos no
necesarios de energía vital. Todo aquello que mentalmente y físicamente no es
útil viene a ser eliminado. ¡En lugar de aumentar las entradas, reducir las
salidas! Sólo gracias a este trabajo, es decir, a partir de la conciencia, se
puede reducir la velocidad metabólica de manera considerable. Esta es la
verdadera enseñanza de las Artes Marciales Superiores para el mantenimiento de
la salud: ralentizar y estabilizar el metabolismo, aumentando al mismo tiempo la
eficiencia del trabajo mental y físico. El modelo propuesto por las Artes
Marciales Superiores sobre la modulación de la capacidad y sobre el
refinamiento de la conciencia es, por este motivo único, especial e
insustituible.
La causa de las enfermedades debe principalmente buscarse en una falta de
armonía entre los varios niveles del sistema cuerpo/mente. Mejorar las
condiciones ambientales es ciertamente importante, pero cuando estas mejoras
ambientales van más allá de la posibilidad de gestión del ser humano mismo,
para poder adaptar el cambio ambiental no hay otra opción que cambiar la
habilidad misma de la raza humana. El refinamiento de la conciencia activado a
través de la práctica de las Artes Marciales Superiores requiere pasar a través
de un simultáneo refinamiento, tanto físico como mental, para resolver el
problema del equilibrio cinético de la actividad psicofísica. En otras
palabras, los dos problemas más importantes de la salud biológica y psicofísica,
deben ser vistos como un único objeto a resolver simultáneamente, porque sólo
gracias a esta intervención simultánea será posible llegar a una total armonía
entre nosotros mismos y el mundo externo. ¿Es posible resolver estos problemas
a grande escala merced de la medicina o a la terapia? En principio creo que eso
no sea posible. Cada uno debería aprender, antes que nada, a encaminar las
propias expectativas sobre sí mismo, reponiendo las esperanzas en la propia
habilidad en el uso de las potencialidades latentes para tratar de resolver los
propios problemas de salud y proceder sucesivamente a armonizar y activar esta
capacidad de tal modo que resuelva ulteriores problemas. Como dice el proverbio:
“Dios está en tu corazón” o “Tú mismo eres Buda”; se debe, en primer
lugar, salvarse a uno mismo.
La desarmonía
como principio activo de la salud.
La vida y la inteligencia son auténticos sistemas dinámicos no lineales de
tipo caótico, donde la dinámica del no-equilibrio garantiza la evolución y la
existencia misma del sistema. El caos, por ejemplo, es inherente a la salud, no
a la enfermedad. La no-linealidad de los flujos fisiológicos (aire, sangre,
impulsos nerviosos,...) corresponde a la naturaleza fractal (fraccionaria) de
las geometrías de sus soportes anatómicos (pulmones, vasos sanguíneos, redes
neurales, ...) y garantiza su autoregulación. Viceversa, la enfermedad es una
forma de orden, que encuentra en la muerte su expresión definitiva. El caos no
amenaza los sistemas biológicos desde el externo, sino que es una propiedad de
los mismos sistemas: forma parte de su ser sistemas autoprotectivos. La
perturbación reside en el equilibrio lineal: el agente patógeno introduce en
la información caótica del sistema una información de orden, un
comportamiento condicionado, impidiendo de esta manera al sistema reaccionar de
modo dúctil. La desarmonia no es una debilidad sino una fuerza.
La debilidad por otro lado puede ser vista como un don, porque puede ser un
estímulo para aprender a adquirir cosas nuevas que nos hacen falta. Gracias a
este tipo de acercamiento podemos liberarnos de aquellos “miedos” que nos
impiden aprender y cambiar. El modelo que yo propongo incita a volverse más
“curioso”, estimulando así un comportamiento más sensible antes que
defensivo, y esto cambia nuestro modo condicionado de cómo nos enfrentamos a
los problemas, a las decisiones, cambios y confusión.
Nuestra atención, es frecuentemente bloqueada donde hay un punto “débil”.
Aquella “zona de estrés” o problema no es el orígen de nuestra debilidad.
Por ejemplo, si tenéis un problema en una rodilla, y lo véis como una
debilidad particular, lo más seguro es que acabéis bloqueados, limitados en
muchas actividades de vuestra vida. Pero si en cambio lo véis como un resultado
de fuerzas que convergen en vuestra rodilla de otras partes del cuerpo, y mantenéis
una visión de conjunto y relación, entonces vuestra rodilla se convierte en un
“fulcro” para un particular tipo de integración del todo. Si no tenéis un
punto de focalización, no tenéis un lugar de entrada al trabajo sobre vosotros
mismos. Lo mismo dígase para el dolor.
Así pues, debemos mostrar respeto para aquellas cosas de nosotros mismos
que nos parecen debilidades, no eliminarlas o subliminarlas; de otro modo no
tendremos un espacio desde donde empezar el trabajo con nosotros mismos.
Mientras otros insisten en reforzar sus partes más fuertes, yo, en cambio,
acentúo la necesidad de empezar el trabajo en aquellos puntos que nos parecen más
débiles. ¡Una cadena será igual de fuerte como el anillo más débil que la
compone!
En el caso del problema de la rodilla anteriormente mencionado, si por
ejemplo lográis seguir las líneas de fuerza mientras se mueven a través del
cuerpo durante el movimiento, descubriréis por qué existe un
desequilibrio de fuerzas que convergen en la rodilla. En el cuadro que surge
durante el análisis de la articulación bajo estrés –rodilla-, las caderas,
los tobillos y la espalda, igualmente forman parte del problema, y deben ser
consideradas si se quiere eliminar el problema de la rodilla. Mientras la
rodilla muestra una debilidad definitiva, esta debilidad no es la causa de la
debilidad misma, sino tan solo una inadecuada elaboración de las líneas de
fuerza que discurren por el cuerpo.
Sin esta “debilidad”, al no sufrir, habríamos continuado a reforzar
nuestro modo incorrecto de “ser cuerpo”