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TUI SHOU: buenas razones para ponerse las manos encima

 Mº Tiziano Grandi & Dr. Marco Venanzi

Traducción: Vanessa Castro

 

Tradicionalmente, el Tui Shou es considerado el adiestramiento de la sensibilidad (Ting Jin “la fuerza que escucha”) y la capacidad de comprender e integrar las diferentes fuerzas que desde el interno actúan en el cuerpo (Dong Jin “la fuerza que comprende en profundidad”), desarrollando lógicas reacciones en un modo más instintivo, a bajo consumo energético y coherentes con los principios del Tai Ji.

Todo esto puede luego ser aplicado tanto a la competición deportiva como al combate, pero es imprescindible entender el significado formativo y la estructura didáctica del Tui Shou.

Por definición el Tui Shou se realiza cuando una fuerza desestabilizadora propuesta por otra persona se acerca a nuestro cuerpo; tal contexto se pone inmediatamente en contacto con todo lo que implica una relación conflictiva con atención a nuestro espacio personal.

Nuestras reacciones motoras están siempre condicionadas por los aprendizajes anteriores, que forman en nuestro sistema nervioso unos “Metacircuitos” constituidos por un “modelo situacional” al cual se acompaña una específica reacción emocional, y que se asocia a un “modelo reactivo” neuromuscular que entrará automáticamente en acción en cualquier momento que se presente un evento incorporable en aquel esquema por similitud.

Cada Metacircuito tiene una realidad física. Es una verdadera y auténtica constelación neuronal conectada a esquemas bioquímicos característicos que se formaron por aprendizaje repetido y coherente. Por lo tanto, no es posible “borrar” un metacircuito, sino que se necesita integrarlo en un metacircuito “secundario” más amplio, en el cual la reacción primaria viene modulada  gracias a aprendizajes sucesivos.

Crear metacircuitos evolucionados e inspirados en el principio de Tai Ji es lo que buscamos realizar con la práctica del Tui Shou.

Debe estar totalmente claro que esto es completamente diferente del aprendizaje de técnicas defensivas con respecto a específicas modalidades de ataque (lo que lleva fácilmente a construir una serie de circuitos sobrepuestos a nuestros esquemas de fondo, sin modificarlos lo más mínimo). Se trata más bien de desarrollar modelos reactivos simples y generalizados al mayor número posible de situaciones que comparten un tema característico, y esto debería reflejarse a grandes rasgos en nuestra vida; ser técnicamente eficaces tiene sus ventajas, mejorar desde el profundo nuestra calidad de vida es una cosa diferente y comprometida, pero es difícil encontrar otra motivación que tenga sentido para practicar un arte marcial hoy en día.

 

Aprendizaje

Cheng Man Ching (Zheng Man Qing) enseñaba la secuencia Peng - Lu - Ji – An, que es ya un esquema altamente complejo.

La escuela Huang[1] ha elaborado un sistema didáctico basado en 8 esquemas fundamentales más los “Siete empujes” (ejercicio básico para desarrollar la capacidad neutralizante del cuerpo), que permite proceder a un aprendizaje gradual de siempre mayor complejidad, combinando progresivamente modelos simples con variantes y modulaciones cada vez más libres  (“40 combinaciones”, Xiao Lu, Da lu, San Shou)

Cada ejercicio define un conjunto constituido por una fuerza que actúa sobre el cuerpo, y una cadena de reacciones neuromusculares que constituyen la respuesta apropiada.

Debido a que se habla de “fuerza” (Jin), hace falta que el estudiante que se acerca a la práctica del Tui Shou haya desarrollado al menos a un nivel básico las siguientes cualidades:

      1.    Relajación – Aflojamiento (Song - Chen)

2.      Capacidad de generar fuerza que se transmite a través del cuerpo a partir del enraizamiento con la tierra, y pasar de la relajación a la expresión de fuerza y viceversa (Song - Jin)

3.      Capacidad de “escuchar” a través del cuerpo sin poner resistencia (Ting Jin)

 

Didáctica

De lo dicho arriba, queda claro que para que el aprendizaje se haga posible se precisa que:

A) La situación esté definida muy precisamente, tanto desde el punto de vista de la secuencia gesticular (“Teatro operativo”) como desde el punto de vista de la Fuerza Actuante, que debe ser bien reconocible, aplicada según una dirección precisa y con una intención (Yi) clara y coherente.

Las Formas a paso fijo (Ding Bu Lu) son muy importantes para desarrollar una serie de “Teatros operativos” sin verse interrumpidos emotivamente por el contacto con el compañero.

B) Por las mismas razones inherentes a la estructura neurológica del aprendizaje, hay que evitar proponer variantes a la técnica de base hasta que el Metacircuito específico sobre el que se está trabajando no haya sido adquirido adecuadamente por el estudiante. De hecho, en tal caso, las variaciones obstaculizan la atención, impiden la repetición coherente del mismo gesto (que es indispensable para cualquier aprendizaje), activan una respuesta emocional desordenada y, peor todavía, estimulan otros metacircuitos, creando un estado de confusión informativa que hará inevitable el resurgir el Metacircuito regresivo que se está tratando de reestructurar, convirtiéndolo nuevamente en dominante.

 

Análisis de los ejercicios

Cada ejercicio (modelo) por lo tanto, deberá ser analizado como sigue:

A) Nivel básico

1- Análisis situacional

·        Forma externa (teatro operativo)

·        Características de la Fuerza Actuante  (naturaleza, dirección, intención)

 2- Análisis de la Fuerza (Jin) que se manifiesta en el modelo:

·        Círculo horizontal (Ba Men, las Ocho Puertas), cómo la fuerza se expresa a través de las manos:

·        Fuerzas Primarias (Peng - Lu - Ji - An)

·        Fuerzas Secundarias (Cai - Lie - Zhou - Kao)

·        Círculo Vertical (Wu Bu), el desarrollo de la Fuerza a través del cuerpo.

3- Expresión de las fuerzas características del modelo básico.

 

B) Nivel Avanzado

4- Combinaciones (adquisición de esquemas más amplios a partir del esquema básico): implica la capacidad de percibir los matices de la misma fuerza actuante.

 5- Desplazamientos (Da Lu Xiao Lu): adquisición de modelos de reacción secuenciales a partir de la respuesta del compañero. (Fuerza Actuante -> respuesta -> respuesta.... etc.)

En cada nivel de aprendizaje el estímulo primario (Fuerza actuante típica del modelo) debe mantener las características definidas por el análisis situacional del Modelo con el fin de crear un enlace neurológico preciso entre las variantes experimentadas cada vez y el modelo básico. De esta manera, se formará en el cuerpo la capacidad de reconocer una específica fuerza actuante en todos sus matices (generalización) y de responder del modo siempre más instintivo, pero cuidadoso y eficaz, atendiendo a un repertorio de esquemas solidamente adquiridos.

 

Colaborar

Ser un buen compañero en el Tui Shou es difícil: sobre todo debe estar clara la diferencia entre “setting didáctico”, en el cual se trabaja sobre específicos modelos para mejorar la propia capacidad (aprendizaje) y “setting libre”, en el cual se desea experimentar lo que ya se ha aprendido (aplicación).

El setting libre colinda estrechamente, aunque sutilmente, con el área psicológica del combate, en la cual es facilísimo entrar cada vez que experimentamos la urgencia de demostrar fuerza y superioridad en el enfrentamiento con el otro.

En segundo lugar, hay que ser conscientes del aspecto fundamental de la didáctica del Tai Ji Quan que vuelve practicable y eficaz la estructura didáctica descrita anteriormente: se trata de la relación entre lentitud y velocidad.

Se piensa comúnmente que el movimiento lento sea la característica peculiar del Tai Ji Quan: las Formas más conocidas son ejecutadas lentamente, así como también el Tui Shou didáctico. Sin embargo, no podemos pensar que un arte marcial sea destinado a acostumbrar  a las personas a moverse lentamente, al contrario: la función del Tai Ji Quan es optimizar nuestra capacidad de movernos con plenitud a la velocidad de la vida real. Las escuelas más completas de Tai Ji incluyen, en efecto, forma veloces (como el “Puño Veloz” de la escuela Huang de estilo Yang o el Pao Chui del estilo Chen) a través de las cuales los practicantes deberían gradualmente poner en funcionamiento aquello que su cuerpo ha aprendido a través de la lentitud a un ritmo cada vez más rápido.

Para obtener esto hay que ser consciente de qué es en realidad el mencionado “movimiento lento” del Tai Ji: en realidad es un movimiento veloz artificialmente ralentizado con el fin de volver perceptible la estructura interna y consentir su modificación.

En otros términos, para que aquello que elaboramos con lentitud se pueda aplicar con velocidad, ocurre que la estructura interna del movimiento corpóreo y mental (Intención y Conciencia) permanezca la misma en ambas condiciones, y debido a que lo que queremos es optimizar nuestra capacidad de estar en la vida real a su velocidad, es de allí desde donde debemos arrancar.

Cuando ejecutamos la forma lenta o un ejercicio de Tui Shou debemos por lo tanto imaginar que miramos una película al ralentí: podemos estudiar y analizar cada fotograma, tomar detalles que a velocidad normal se escapan, podemos hasta retocar cada fotograma donde se precise, volviéndolo más denso y rico de matices y detalles, pero no podemos agregar o cortar ningún fotograma porque se alteraría sustancialmente la película creando una fractura rítmica determinante entre movimiento lento y movimiento rápido.

Por ejemplo, si estamos desarrollando un empuje contra nuestro compañero según una cierta línea de fuerza y con un cierto blanco, debemos mantener operativo este “vector de intención”, a pesar de que nos hayamos dado cuenta que la otra persona ha empezado a aplicar una técnica de neutralización. Está claro que moviéndonos a ritmo relativamente lento podamos percibir el cambio, pero en aquel punto muchos practicantes tienden a interrumpir la acción y el flujo de la intención para ponerse en una posición estable. Si esto ocurre, el ejercicio se ha vuelto completamente vacío de significado, y el “vector de Intención” sobre el que el compañero había empezado a interactuar ha cesado, dejando en su lugar un cuerpo inerte o, en la mejor de las hipótesis, un cuerpo animado por el intento de permanecer estable, que es completamente diferente del intento originario de atacar.

Lo que es peor es que, negando a nuestro compañero una sincera intención de llegar al blanco, le impedimos entrenarse en percibirla e inducimos en nuestro cuerpo hacia la peligrosa tendencia de interrumpir el flujo de la Voluntad o “Imaginación Creativa”, aún antes que esta se haya manifestado en el gesto. Esto crea en el cuerpo una serie de circuitos de autoinhibición y hesitación, que son exactamente el contrario de lo que quisiéramos obtener con el tui shou, y que, a la hora de velocizar el movimiento, acaban por causar un efecto paralizante.

El setting apropiado, la precisión, éxito y motivación mejoran la calidad del aprendizaje, ya que nuestro Tui Shou precisa calma, silencio y atención; sed humildes en reproducir el Teatro Operativo y el patrón de fuerza que se necesita. Cuidaos de las “trampas escondidas” tales como la del “movimiento lento” que acabamos de describir. No os obstinéis en repetir gestos erróneos y poned continuamente en tela de juicio lo que no funciona a fin de evitar la memorización de errores; por el contrario, repetid más veces lo que habéis visto que empieza a funcionar. Como última cosa, pero no menos importante, practicad el Tui Shou con conciencia adulta acerca de lo que vamos a tocar en nosotros mismos y en el otro con un respeto apoyado en una fuerte intención, pero si olvidar aprender como los niños y los animales, es decir, jugando y divirtiéndoos.

 



[1] La escuela Huang coge el nombre de su fundador, Huang Xin Xian, uno de los más notables estudiantes de Zheng Manqing. Huang se acercó al Tai ji Quan siendo ya un exponente de alto nivel del estilo de la Grulla Blanca, del cual extrajo algunos aspectos de trabajo interno adaptándolos de modo original al Tai Ji.

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